De sobras es conocido que la industria del cine vive tiempos convulsos. El auge de las descargas ilegales, las nuevas formas de visionado (legal y en diferentes modalidades de pantalla) o la crisis económica ha llevado a la desaparición de muchos cines, algunos de ellos históricos. Desde hace tiempo los propietarios de las salas están buscando fórmulas imaginativas para que los espectadores vuelvan a ver las películas en pantalla grande. Y la propuesta que más está funcionando es la Fiesta del cine, un acontecimiento periódico en que la gran mayoría de los cines se ponen de acuerdo para rebajar las entradas a precios muy bajos.
Los próximos lunes 9, martes 10 y miércoles 10 de mayo la Fiesta del Cine llega a su décima edición con el precio habitual: 2,90 euros. Los organizadores de este evento son la Confederación de productores audiovisuales españoles (FAPAE), la Federación de Distribuidores de Cine (FEDICINE), la Federación de Cines de España (FECE) y el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y el objetivo es llegar al millón y medio de entradas (lejos del récord logrado en 2014, con 2,2 millones de entradas vendidas). Para poder asistir, basta con entrar a su página web (www.fiestadelcine.com), acreditarse y seguir las instrucciones. Este año esperan algunos platos fuertes ya en cartel, como las taquilleras Capitán América: Civil War, Kiki, el amor se hace o El libro de la selva.
EL objetivo de la Fiesta del Cine es fomentar la asistencia a las salas, en especial en aquellas personas que ya no tienen el cine entre sus formas habituales de ocio. Pero, aunque está comprobado el impacto masivo del evento, no está claro que sus organizadores logren sus propósitos. Los espectadores siguen acudiendo a ver las grandes producciones de Hollywood o las películas españolas promocionadas por las televisiones privadas, pero hay un tipo de cine mediano que está dejando de verse (e inlcuso producirse). La gente se ha acostumbrado a pagar entradas (caras) de forma puntual, pero no está dispuesta a gastar de forma habitual cantidades que en Barcelona o Madrid pueden rondar los 9 euros los fines de semana. ¿Quizá la solución también es rebajar el precio de las entradas más allá de La Fiesta del Cine? El tiempo lo dirá.